domingo 8 de febrero de 2009
La masacre en la plaza de Tiananmen | Comunismo genocida Chino

Sin lugar a dudas, los acontecimientos que tuvieron lugar en la plaza de Tiananmen, sobre todo el referente al 4 de junio de 1989, son de los más fuertes de la década del 80 en Asia. Una protesta estudiantil reclamando mayores libertades políticas y democracia, terminó en una represión descontrolada hacia la población civil, mientras los jerarcas del gobierno chino se encerraban aún más en sus asuntos internos.

Lo que llama la atención de las protestas no son las proclamas en sí mismas, sino el alto grado de adhesión que tuvieron en la población, lo que se manifestó en la gran cantidad de gente que se apostó en la plaza durante el tiempo que duró la protesta, y también en que salieron a manifestarse en otras ciudades de China. No sólo en Pekín sino también en el interior del país, tanto los estudiantes como los obreros apoyaron a los estudiantes pekineses en sus reclamos de reformas políticas acompañando a las económicas. También sorprende el éxito que tuvo el gobierno chino en la represión: después de Tiananmen, al menos hasta el día de hoy no se volvió a realizar ninguna manifestación ni protesta importante en China, y los partidos opositores se hallan divididos.

Los líderes estudiantiles siguieron caminos diferentes. Wang Dan fue encarcelado hasta 1998 y ahora estudia Historia en la Universidad de Harvard, ya que fue puesto en libertad con la condición de abandonar China. Chai Ling no fue encarcelada, pero fue desterrada y se graduó en Harvard. Hoy tiene una empresa de Internet con sede en Boston, no participa en política y se niega a conceder entrevistas en las que se le pregunte sobre Tiananmen. Por último, Wuer Kaixi, luego de exiliarse en Francia y Estados Unidos (donde también estudió en Harvard), hoy vive en Taiwán y trabaja en programas de radio, ocasionalmente aparece en televisión y está afiliado al Kuomintang. Estos tres eran, en 1989, los líderes más representativos del movimiento estudiantil, aunque desde luego no los únicos. No es mi intención extenderme en la vida actual de los protagonistas, sino evaluar el rol que tuvieron en Tiananmen. El propósito de este trabajo es poder desarrollar el proceso que llevó al 4 de junio de 1989, mostrando diferentes interpretaciones sobre las causas de cada acontecimiento particular. Para eso, ante cada avance y descripción de algún incidente, voy a detallar las hipótesis vertidas por los textos consultados, que son precisamente en los que me basé para hacer el trabajo.

De acuerdo a la tesis de Michael Fathers y Andrew Higgins, el movimiento estudiantil que va a terminar el 4 de junio de 1989 nace cuando muere Hu Yaobang, el único miembro del partido que defendió a los estudiantes que protestaron en 1986, lo que le ocasionó la expulsión del Politburó. Su fallecimiento causó desazón y se empezaba a ver en la conmemoración cierto resquemor hacia la supremacía gobernante. Hu Yaobang era el más joven de los miembros del politburó (tenía 73 años al momento de morir), y su fallecimiento fue por causas poco claras. El líder Deng Xiaoping era visto como responsable de su muerte, y sobre el se dirigieron las primeras protestas.

Lo que se ve en el desarrollo de todas las protestas es que el movimiento, en su origen, no tuvo unas demandas claras sobre las cuales manifestarse, sino que éstas fueron surgiendo con el correr de los acontecimientos. En un primer momento, se reclamaba la reivindicación de Hu Yaobang, tras haber sido expulsado del partido en forma deshonrosa; se pedía al gobierno una restauración de su imagen. Con el correr del tiempo, esta proclama se fue ampliando, se comenzó a atacar la figura del Partido, y sobre todo a Deng Xiaoping y el primer ministro Li Peng. Y no sólo eso, sino que se empezó a pedir también por una ampliación de la participación política que acompañara a la apertura económica, una liberalización que el gobierno permitía en un campo pero no en el otro. La tesis de Fathers e Higgins es de que la apertura económica trajo ciertos beneficios en China que llevaron al pueblo a pedir también la apertura política. Particularmente, veo esta tesis discutible, sobre todo teniendo en cuenta que hubo países sin apertura económica en los que también hubo manifestaciones por la apertura política, sobre todo en Europa del Este. Esta tesis también es discutida por un testigo (o, mejor dicho, sobreviviente) del 4 de junio, Li Minqi, para quien lo que trae la apertura económica, más que deseos de apertura democrática es una mayor desigualdad entre la clase dominante y la clase obrera. Además, es crítico con respecto al accionar de los líderes estudiantiles, a quienes muestra como moderados que no pudieron frenar las intenciones radicales de la base de los estudiantes y de los obreros que se adhirieron a las manifestaciones.

Se puede ahondar aún más en las probables causas de las protestas. No fue una única causa lo que llevó a los estudiantes a organizarse, sino que fueron varias, algunas acontecimentales, otras coyunturales, de las que se pudieron servir para lograr la adhesión de una enorme cantidad de gente. Sin lugar a dudas, el fallecimiento de Hu Yaobang puede haber actuado como un disparador, pero detrás de eso se esconden otras cuestiones. Los estudiantes aprovecharon las demandas de apertura política, de eso no se puede dudar, sobre todo al modo estadounidense, tal como se demuestra en la confección de la Diosa de la Libertad, pero también se valieron de otras circunstancias: sin lugar a dudas la cumbre sino-soviética les dio tranquilidad con respecto a que el gobierno no iba a reprimir mientras Gorbachov estuviera en Pekín, a la vez que aprovecharon el descontento obrero por las mismas reformas económicas que los estudiantes aplaudían.

Se pueden argumentar todavía más causas, por supuesto, y no soy partidario de dejarlas de lado. La energía de los líderes estudiantiles puede ser una, la propia adhesión de sectores ajenos a los estudiantes y a los obreros puede ser otra. Pero, en vista de los textos disponibles, podemos dar las más arriba citadas como las causas principales. Si consideramos el punto de vista de la dirigencia del Partido Comunista Chino (PCC), la causa es haberles dejado tomarles fuerza, no haber desalojado la plaza antes, en otras palabras. Todas son objeto de análisis y pueden ser consideradas según cada parámetro.

La masacre de la plaza de Tiananmen no es sólo lo que ocurrió entre el 3 y el 4 de junio de 1989, sino que es un proceso que se desata a lo largo de un cierto período de tiempo. Ya en 1986 hubo otras protestas estudiantiles, y en 1989, luego de la muerte de Hu Yaobang, junto con los funerales, aumentaron las proclamas. El 17 de abril de 1989 hubo una gran manifestación en la plaza que también fue reprimida (desde luego, no con la magnitud que tendría en junio), cuando los estudiantes solicitaban la presencia de Li Peng en Zhongnanhai, y los funerales de Hu Yaobang también se realizaron en medio de un clima hostil, con presencia de guardias de seguridad custodiando la ceremonia oficial y con discursos de ocasión en los que se permitió ver un principio de división dentro de la cúpula partidaria.

Después de esto, el movimiento estudiantil pareció ir perdiendo fuerza, retomando las clases pero no sin evitar comentarios acerca de lo que en ese momento se estaba gestando. Sin embargo, se formó el Sindicato Provisional de Estudiantes de Pekín, que luego sería el Sindicato Permanente de Estudiantes de Pekín, que no llegó a ser reconocido legalmente por el gobierno. Por parte de éste, el 26 de abril se publicó un editorial en el Diario del Pueblo donde, en esencia, se trata a las protestas como una conspiración e insurrección planeada. Este editorial provocó una fuerte oposición por parte de los estudiantes, que al día siguiente convocaron una manifestación de 150.000 personas. Fue, precisamente, la magnitud de ésta manifestación lo que llevó a los estudiantes a radicalizarse en sus propuestas. El gobierno publicó un editorial más suave que el anterior, y convocó al diálogo, aunque esto último fue más que nada una farsa orquestada con sindicatos estudiantiles oficiales.

La tolerancia del gobierno dividió a los estudiantes, que volvieron a los claustros en medio de un ambiente de fuertes debates internos, a la vez que disminuyeron sus requerimientos. Sin embargo, fue en este punto donde la característica unidad de la jerarquía del PCC fue puesta en duda, ya que otros dirigentes pretendían reprimir duramente. Tanto el partido como los estudiantes decidieron adoptar posturas radicales, oponiéndose a cualquier tipo de negociación, finalmente los estudiantes iniciaron una huelga de hambre acampando en la plaza.

Esta huelga de hambre resultaría clave en el desarrollo del conflicto. Desde entonces y hasta el 4 de junio, los estudiantes no abandonarían la plaza. Como se anunció más arriba, la fuerza esta vez radicaba en la inminente visita de Mikhail Gorbachov a Pekín; los estudiantes eran conscientes de que el gobierno no iba a reprimir ni antes ni durante la cumbre. Pese a los intentos conciliadores del ministro Zhao y a las amenazas de Deng, los estudiantes no abandonaron la plaza y la cumbre resultó un verdadero caos, con el gobierno intentando por todos los medios de que el premier ruso no viera las protestas que atiborraban Pekín. En una reunión entre los jerarcas del partido, se puede ver en los comentarios el nerviosismo que estos tenían con respecto a los estudiantes y también las divisiones dentro mismo del grupo. Estas divisiones bien pueden ser caracterizadas como si fueran entre "duros" y "blandos" o también entre los defensores de Deng Xiaoping y Zhao Ziyang. Está claro, a la luz de los acontecimientos, cuál fue la línea que predominó. Los grupos duros se sentían sumergidos en la anarquía y en el caos, mientras que Zhao Ziyang proponía el diálogo y hasta propuso revisar el editorial del 26 de abril.

En este punto encontramos divergencias entre los pensamientos de Li Minqi y de Andrew Nathan. Para el primero, el gobierno nunca dudó en castigar y reprimir a los estudiantes y a los distintos sectores que se manifestaban en la plaza, mientras que para Nathan, al principio se buscó una alternativa pacífica pero, a medida que las manifestaciones se fueron ampliando, los líderes comenzaron a temer "...que fuerzas extremas, deseosas de derrocar al régimen, estuviesen azuzando las manifestaciones". Para esto se basaban, precisamente, en las opiniones de Zhao Ziyang, que buscó moderar al partido. Para Fathers y Andrew, Zhao Ziyang era propenso al diálogo, pero el objetivo de él estaba en poder desplazar a Deng Xiaoping y proponía diferenciarse de él precisamente utilizando su visión moderadora y criticando el editorial del 26 de abril, que precisamente había sido inspirado por Deng. Evidentemente, a más de 15 años de la masacre de Tiananmen, todavía no se llegó a un consenso entre los estudiosos del tema, y probablemente, en un movimiento tan amplio, nunca se llegue a tener uno.

Con la huelga de hambre, los estudiantes tomaron mayor fuerza, y es aquí cuando sectores obreros se unen a ellos en forma definitiva, aunque sin liderar la protesta. Este éxito les daría confianza, lo que en definitiva los terminaría aplastando. Ya a esta altura los estudiantes estaban pidiendo no sólo una apertura democrática, sino que solicitaban la renuncia de la cúpula, un cambio de gobierno, sobre todo centrados en las figuras de Deng Xiaoping y de Li Peng. No se daban cuenta que esta radicalización terminaría en el alejamiento de quien era el único miembro del partido que aceptaba el diálogo: Zhao Ziyang. Efectivamente, el 19 de mayo Zhao Ziyang abandonaba Zonanghnai y recién ahí algunos estudiantes notaron que se quedaban sin su único aliado en el gobierno. Li Peng había mantenido una entrevista con Wang Dan y Werkaixi en las que les había amenazado, sin éxito, de las posibles consecuencias que pudieran causar. A esta altura de los hechos, la ley marcial era inminente.

Efectivamente, la ley marcial fue sancionada, aunque se ordenó a las tropas no disparar contra civiles inocentes. El gobierno había realizado amenazas desde los inicios de la protesta, aunque nunca pensó que éstas podían llegar a ser tan grandes. Siempre que se refirió al movimiento, lo hizo hablando de una manifestación pacífica pero con un grupo minoritario que buscaba violentar la protesta y provocar el derrocamiento del gobierno. Con el establecimiento de la ley marcial, muchos estudiantes decidieron abandonar la plaza, sobre todo los estudiantes de Pekín, pero un grupo muy numeroso de estudiantes del interior del país se opusieron. En esto coinciden tanto Andrew Nathan como Fathers e Higgins, pero nuevamente el que está en desacuerdo es Li Minqi. Para Nathan, "...los dirigentes estudiantiles, que tenían la plaza tomada, votaron a favor de declarar la victoria y retirarse, pero dieron marcha atrás a la decisión debido a fuertes presiones de sus nuevos reclutas, que votaron por continuar la huelga...". En opinión de Fathers e Higgins, fue Chai Ling la que representó la voz de los estudiantes del interior, para conducir la moción de quedarse en la plaza. Otro texto, no citado ahora hasta aquí y escrito por George Black y Robin Munro, describe por qué Chai Ling votó por quedarse en la plaza, pese a que en un principio estaba de acuerdo con desalojarla sin derramamiento de sangre.

En opinión de Li Minqi, fue la acción del pueblo la que detuvo al ejército al momento de declararse la ley marcial, y esto impulsó a la radicalización de los estudiantes, quienes tomaron la decisión de quedarse en la plaza. Fue más que nada una decisión de las masas, frente a la cual los líderes estudiantiles no pudieron oponerse. El ejército fue detenido en la ciudad de Pekín, no pudiendo llegar a la plaza. Andrew Fathers y Michael Higgins aceptan la hipótesis de que el ejército fue detenido por el pueblo (aunque no se refieren al "pueblo" sino a "decenas de miles de personas" o directamente, a "multitudes") pero no acuerdan con que la decisión de quedarse en la plaza fue gracias a la adhesión espontánea de la población, sino que, como ya fue dicho, hacen hincapié en los estudiantes del interior y en el accionar de Chai Ling. Por otro lado, critican abiertamente, por débil e inconsistente, la explicación que dio el gobierno chino, que atribuyó a que el ejército no compartía del todo las ideologías del PCC, sobre todo en los cuadros inferiores, y fue eso lo que provocó la derrota frente al pueblo. De ahí en más, la tarea del gobierno sería la de movilizar bases de gendarmes que estuvieran comprometidas con el partido y se opusieran a la protesta. Esto los haría dejar de titubear frente a los estudiantes y obreros que seguían en la plaza.

Las provocaciones simbólicas por parte de los estudiantes aumentaron. El 30 de mayo levantaron en la plaza la Diosa de la Libertad, una réplica china de la Estatua de la Libertad (sólo Fathers y Higgins la llaman "la Diosa de la democracia). Para el gobierno no fue más que una evidencia de que las protestas eran una "rebelión contrarrevolucionaria" y también la prueba de la influencia directa de Estados Unidos entre los estudiantes. Deng Xiaoping incluso, en una reunión partidaria el 2 de junio, directamente acusó a la CIA de infiltrar agentes en Tiananmen y en las Universidades, con la única intención de derrocar al PCC para subvertir el sistema socialista. En esta reunión la línea dura que proponía reprimir a los estudiantes se había desecho de los blandos y, sobre todo por instancias de Li Peng, ante el cuadro que presenta Deng Xiaoping, resuelve desalojar la plaza como respuesta a lo que, para ellos, es un ataque a la soberanía por parte de potencias extranjeras. Lo increíble de esta reunión es que en ningún momento los jerarcas del PCC niegan las violaciones a los derechos humanos, sino que las ven como respuesta a las violaciones que otros países también realizan o realizaron, sobre todo durante las Guerras del Opio.

Inmediatamente comenzaron tímidos ataques de las tropas hacia los civiles. Li Minqi no realiza comentarios sobre el accionar del ejército previo al 4 de junio, sí Fathers e Higgins, que dan una detalladísima explicación del primer ataque y los enfrentamientos que se dan en las calles de la capital. Por un lado, el gobierno intentaba disuadir a los estudiantes de continuar en la plaza, por otro lado, los estudiantes trataban de disuadir a los soldados de disparar contra civiles, y los instaban a unírseles. Sin embargo, con el correr de las horas, el ejército dejó de ser una mera amenaza o intimidación para empezar a ser un cuerpo de línea preparado para la guerra. Ya no se preocupaba ni siquiera por los modernos edificios que rodean a la plaza, sobre todo algunos en los que viven los jerarcas del partido, sino que estaba trazada la meta de que la plaza debía ser desalojada cuanto antes. De acuerdo a Fathers e Higgins, no resultó fácil a las tropas imponerse. Muchos soldados también fueron heridos por parte de la población, que se defendía con bombas molotov o incendiando colectivos o autos.

Particularmente, creo que es inútil detallar cómo se desató la represión, cuáles fueron los combates, quienes las víctimas y cuántas hubo. ¿Acaso el hecho de que hubiera habido 1.000 muertes es distinto a si hubiera habido 10.000? Por otro lado, la información oficial fue tan vedada y contradictoria que cualquier cálculo puede ser erróneo. ¿Acaso hay algo que justifique la represión? También creo que es inútil buscar si hubo muertes o no dentro de la plaza, este punto sólo puede resultar importante para el gobierno chino, por la fuerte simbología que tiene la plaza en el imaginario popular, a las víctimas no creo que les importe si murieron dentro de la plaza o en alguna de las avenidas colaterales.

Posterior al 4 de junio, en Pekín se restableció el orden, no así en el resto del país. De acuerdo a Andrew Nathan, "...hubo manifestaciones en 181 localidades, incluyendo todas las capitales de provincia, las principales ciudades y zonas económicas especiales. (...) Para el 8 de junio, la situación se había empezado a estabilizar en algunas ciudades..." Además, por parte del gobierno se arremetió contra una "cacería de brujas" con el fin de detener a los activistas del movimiento democrático, mientras que en las universidades el ambiente era de resistencia pacífica, silenciados por el terror. Con el correr del tiempo, la población se alejó de la política y la década de los noventa no tuvo el compromiso de década anterior. La realidad de China hoy nos la muestra todavía más lejana de aquel compromiso, lo mismo que la actualidad de los entonces activistas. En el 2008 Pekín fue escenario de los Juegos Olímpicos, muestra del amplio triunfo obtenido por Deng. El PCC consiguió sus objetivos.

Esa noche miles de estudiantes chinos fueron asesinados por las tropas del ejército comunista cuando reclamaban derechos individuales, libertad y acceso a la propiedad privada. Desde entonces la plaza fue clausurada y tan sólo inaugurada años después con un nuevo nombre y con el reloj del tiempo empezando desde cero.

El 3 de junio de 1989, soldados y vehículos blindados del Ejército de liberación-Popular llegaron a la plaza de Tiananmen de Pekín, donde los estudiantes se manifestaban a favor de la democracia desde hacía tres semanas. Antes del amanecer del día siguiente, los soldados ordenaron a los manifestantes que se dispersaran; luego, los tanques empezaron a avanzar, aplastando las carpas de los que permanecían en la plaza. Los estudiantes huyeron, sus lideres fueron arrestados o se escondieron y así finalizó la mayor revuelta antigubernamental desde la revolución. El sucesor de Mao Tsé Tung, Deng Xiaoping, había ganado.

Deng (que había renunciado a su puesto en 1987 pero que continuaba gobernando China entre bambalinas) había sido un reformista: defendió la descentralización económica, la incorporación de principios del libre mercado en el comunismo y los vínculos más estrechos con Occidente, pero la libertad política era otra cuestión.

Las protestas estudiantiles comenzaron en abril, ante la muerte del antiguo dirigente del Partido Comunista Hu Yaobang, a quien Deng obligó a dimitir por haberse mostrado demasiado blando con un alzamiento anterior. A medida que obreros, intelectuales y otras personas se agregaban a la manifestación, las demandas de reforma se fueron convirtiendo en exigencias mayores (entre ellas que Deng no gobernara). El gobierno acusó a los lideres estudiantiles de conspirar para «negar el liderazgo del Partido y del sistema socialista».

El 13 de mayo, algunos estudiantes iniciaron una huelga de hambre en la plaza de Tiananmen, donde Deng tenía previsto recibir a Mijail Gorbachov dos días después. Asimismo, pusieron una reproducción de la Estatua de la libertad: una provocación definitiva.

Los periodistas occidentales que iban a cubrir la visita del líder soviético, primer contacto oficial entre China y la Unión Soviética en 30 años, concentraron la atención mundial en la sentada. El 20 de mayo, después de que un millón de chinos acudiera a Pekín para apoyar a los estudiantes, el gobierno impuso la ley marcial y los manifestantes levantaron barricadas para bloquear a los tanques.

Luego, Deng ordenó al ejército que atacara cientos, quizás miles, fueron asesinados. Occidente respondió, durante poco tiempo, con sanciones, pero Deng se negó a hacer otra cosa que liberar a unos cuantos presos. No permitiría que en China ocurriera lo mismo que en la Unión Soviética







Las protestas de la Plaza de Tian'anmen son todavía un tabú político en China, y hablar de ello se considera inapropiado o arriesgado. La única opinión de los medios de comunicación se realiza desde el punto de vista del Partido Comunista: que fue una acción apropiada para asegurar la estabilidad. Cada año hay manifestaciones en Hong Kong contra la decisión del partido en 1989. La plaza de Tian'anmen se patrulla frecuentemente cada 4 de junio para impedir cualquier tipo de conmemoración.
Tras el cambio en el gobierno central de 2004, muchos miembros del Gobierno han mencionado los sucesos de Tian'anmen. En octubre de 2004, durante la visita del presidente Hu Jintao a Francia, reiteró que "el Gobierno emprendió una acción determinada para calmar la tormenta política en 1989, que permitió a China disfrutar un desarrollo estable". También insistió en que el punto de vista del Gobierno respecto al incidente no cambiaría.
En marzo de 2004, el Primer Ministro Wen Jiabao dijo en una conferencia de prensa que durante la década de 1990 se produjo una grave tormenta política en la República Popular China, a causa de la caída de la Unión Soviética y los cambios radicales en Europa del Este. Declaró que el Comité Central del Partido Comunista estableció con éxito una política de puertas abiertas y protegió el "transcurso del socialismo con características chinas".
En enero de 2006, un trato con Google confirmó que el asunto es todavía muy sensible para el gobierno chino, pues la web china de Google (Google.cn), aplica restricciones locales a las búsquedas de información sobre la masacre de Tian'anmen, así como con otros asuntos como el independentismo tibetano, la prohibición del grupo religioso Falun Gong, considerado una secta por el gobierno chino, o las relaciones con Taiwán.
A pesar de los esfuerzos de los activistas para mantener viva la memoria de los sucedido hace 19 años, el silencio dentro de China está provocando que muchos de sus ciudadanos desconozcan la historia de su propio país. Un ejemplo de la escasa información que les llega es que la única mención indirecta del aniversario aparecida en los medios de comunicación es una noticia del sábado en el diario Youth Daily que elogiaba a la "heroica policía" china que mantuvo el orden y la seguridad en la plaza.
Sin embargo, muchos ciudadanos se niegan a permitir el olvido colectivo y una muestra de ello son las vigilias que han tenido lugar en Hong Kong, donde mas de 55.000 personas año a año, según los organizadores, recuerdan a todas las víctimas.
















Lo que llama la atención de las protestas no son las proclamas en sí mismas, sino el alto grado de adhesión que tuvieron en la población, lo que se manifestó en la gran cantidad de gente que se apostó en la plaza durante el tiempo que duró la protesta, y también en que salieron a manifestarse en otras ciudades de China. No sólo en Pekín sino también en el interior del país, tanto los estudiantes como los obreros apoyaron a los estudiantes pekineses en sus reclamos de reformas políticas acompañando a las económicas. También sorprende el éxito que tuvo el gobierno chino en la represión: después de Tiananmen, al menos hasta el día de hoy no se volvió a realizar ninguna manifestación ni protesta importante en China, y los partidos opositores se hallan divididos.

Los líderes estudiantiles siguieron caminos diferentes. Wang Dan fue encarcelado hasta 1998 y ahora estudia Historia en la Universidad de Harvard, ya que fue puesto en libertad con la condición de abandonar China. Chai Ling no fue encarcelada, pero fue desterrada y se graduó en Harvard. Hoy tiene una empresa de Internet con sede en Boston, no participa en política y se niega a conceder entrevistas en las que se le pregunte sobre Tiananmen. Por último, Wuer Kaixi, luego de exiliarse en Francia y Estados Unidos (donde también estudió en Harvard), hoy vive en Taiwán y trabaja en programas de radio, ocasionalmente aparece en televisión y está afiliado al Kuomintang. Estos tres eran, en 1989, los líderes más representativos del movimiento estudiantil, aunque desde luego no los únicos. No es mi intención extenderme en la vida actual de los protagonistas, sino evaluar el rol que tuvieron en Tiananmen. El propósito de este trabajo es poder desarrollar el proceso que llevó al 4 de junio de 1989, mostrando diferentes interpretaciones sobre las causas de cada acontecimiento particular. Para eso, ante cada avance y descripción de algún incidente, voy a detallar las hipótesis vertidas por los textos consultados, que son precisamente en los que me basé para hacer el trabajo.

De acuerdo a la tesis de Michael Fathers y Andrew Higgins, el movimiento estudiantil que va a terminar el 4 de junio de 1989 nace cuando muere Hu Yaobang, el único miembro del partido que defendió a los estudiantes que protestaron en 1986, lo que le ocasionó la expulsión del Politburó. Su fallecimiento causó desazón y se empezaba a ver en la conmemoración cierto resquemor hacia la supremacía gobernante. Hu Yaobang era el más joven de los miembros del politburó (tenía 73 años al momento de morir), y su fallecimiento fue por causas poco claras. El líder Deng Xiaoping era visto como responsable de su muerte, y sobre el se dirigieron las primeras protestas.

Lo que se ve en el desarrollo de todas las protestas es que el movimiento, en su origen, no tuvo unas demandas claras sobre las cuales manifestarse, sino que éstas fueron surgiendo con el correr de los acontecimientos. En un primer momento, se reclamaba la reivindicación de Hu Yaobang, tras haber sido expulsado del partido en forma deshonrosa; se pedía al gobierno una restauración de su imagen. Con el correr del tiempo, esta proclama se fue ampliando, se comenzó a atacar la figura del Partido, y sobre todo a Deng Xiaoping y el primer ministro Li Peng. Y no sólo eso, sino que se empezó a pedir también por una ampliación de la participación política que acompañara a la apertura económica, una liberalización que el gobierno permitía en un campo pero no en el otro. La tesis de Fathers e Higgins es de que la apertura económica trajo ciertos beneficios en China que llevaron al pueblo a pedir también la apertura política. Particularmente, veo esta tesis discutible, sobre todo teniendo en cuenta que hubo países sin apertura económica en los que también hubo manifestaciones por la apertura política, sobre todo en Europa del Este. Esta tesis también es discutida por un testigo (o, mejor dicho, sobreviviente) del 4 de junio, Li Minqi, para quien lo que trae la apertura económica, más que deseos de apertura democrática es una mayor desigualdad entre la clase dominante y la clase obrera. Además, es crítico con respecto al accionar de los líderes estudiantiles, a quienes muestra como moderados que no pudieron frenar las intenciones radicales de la base de los estudiantes y de los obreros que se adhirieron a las manifestaciones.

Se puede ahondar aún más en las probables causas de las protestas. No fue una única causa lo que llevó a los estudiantes a organizarse, sino que fueron varias, algunas acontecimentales, otras coyunturales, de las que se pudieron servir para lograr la adhesión de una enorme cantidad de gente. Sin lugar a dudas, el fallecimiento de Hu Yaobang puede haber actuado como un disparador, pero detrás de eso se esconden otras cuestiones. Los estudiantes aprovecharon las demandas de apertura política, de eso no se puede dudar, sobre todo al modo estadounidense, tal como se demuestra en la confección de la Diosa de la Libertad, pero también se valieron de otras circunstancias: sin lugar a dudas la cumbre sino-soviética les dio tranquilidad con respecto a que el gobierno no iba a reprimir mientras Gorbachov estuviera en Pekín, a la vez que aprovecharon el descontento obrero por las mismas reformas económicas que los estudiantes aplaudían.

Se pueden argumentar todavía más causas, por supuesto, y no soy partidario de dejarlas de lado. La energía de los líderes estudiantiles puede ser una, la propia adhesión de sectores ajenos a los estudiantes y a los obreros puede ser otra. Pero, en vista de los textos disponibles, podemos dar las más arriba citadas como las causas principales. Si consideramos el punto de vista de la dirigencia del Partido Comunista Chino (PCC), la causa es haberles dejado tomarles fuerza, no haber desalojado la plaza antes, en otras palabras. Todas son objeto de análisis y pueden ser consideradas según cada parámetro.

La masacre de la plaza de Tiananmen no es sólo lo que ocurrió entre el 3 y el 4 de junio de 1989, sino que es un proceso que se desata a lo largo de un cierto período de tiempo. Ya en 1986 hubo otras protestas estudiantiles, y en 1989, luego de la muerte de Hu Yaobang, junto con los funerales, aumentaron las proclamas. El 17 de abril de 1989 hubo una gran manifestación en la plaza que también fue reprimida (desde luego, no con la magnitud que tendría en junio), cuando los estudiantes solicitaban la presencia de Li Peng en Zhongnanhai, y los funerales de Hu Yaobang también se realizaron en medio de un clima hostil, con presencia de guardias de seguridad custodiando la ceremonia oficial y con discursos de ocasión en los que se permitió ver un principio de división dentro de la cúpula partidaria.

Después de esto, el movimiento estudiantil pareció ir perdiendo fuerza, retomando las clases pero no sin evitar comentarios acerca de lo que en ese momento se estaba gestando. Sin embargo, se formó el Sindicato Provisional de Estudiantes de Pekín, que luego sería el Sindicato Permanente de Estudiantes de Pekín, que no llegó a ser reconocido legalmente por el gobierno. Por parte de éste, el 26 de abril se publicó un editorial en el Diario del Pueblo donde, en esencia, se trata a las protestas como una conspiración e insurrección planeada. Este editorial provocó una fuerte oposición por parte de los estudiantes, que al día siguiente convocaron una manifestación de 150.000 personas. Fue, precisamente, la magnitud de ésta manifestación lo que llevó a los estudiantes a radicalizarse en sus propuestas. El gobierno publicó un editorial más suave que el anterior, y convocó al diálogo, aunque esto último fue más que nada una farsa orquestada con sindicatos estudiantiles oficiales.

La tolerancia del gobierno dividió a los estudiantes, que volvieron a los claustros en medio de un ambiente de fuertes debates internos, a la vez que disminuyeron sus requerimientos. Sin embargo, fue en este punto donde la característica unidad de la jerarquía del PCC fue puesta en duda, ya que otros dirigentes pretendían reprimir duramente. Tanto el partido como los estudiantes decidieron adoptar posturas radicales, oponiéndose a cualquier tipo de negociación, finalmente los estudiantes iniciaron una huelga de hambre acampando en la plaza.

Esta huelga de hambre resultaría clave en el desarrollo del conflicto. Desde entonces y hasta el 4 de junio, los estudiantes no abandonarían la plaza. Como se anunció más arriba, la fuerza esta vez radicaba en la inminente visita de Mikhail Gorbachov a Pekín; los estudiantes eran conscientes de que el gobierno no iba a reprimir ni antes ni durante la cumbre. Pese a los intentos conciliadores del ministro Zhao y a las amenazas de Deng, los estudiantes no abandonaron la plaza y la cumbre resultó un verdadero caos, con el gobierno intentando por todos los medios de que el premier ruso no viera las protestas que atiborraban Pekín. En una reunión entre los jerarcas del partido, se puede ver en los comentarios el nerviosismo que estos tenían con respecto a los estudiantes y también las divisiones dentro mismo del grupo. Estas divisiones bien pueden ser caracterizadas como si fueran entre "duros" y "blandos" o también entre los defensores de Deng Xiaoping y Zhao Ziyang. Está claro, a la luz de los acontecimientos, cuál fue la línea que predominó. Los grupos duros se sentían sumergidos en la anarquía y en el caos, mientras que Zhao Ziyang proponía el diálogo y hasta propuso revisar el editorial del 26 de abril.
En este punto encontramos divergencias entre los pensamientos de Li Minqi y de Andrew Nathan. Para el primero, el gobierno nunca dudó en castigar y reprimir a los estudiantes y a los distintos sectores que se manifestaban en la plaza, mientras que para Nathan, al principio se buscó una alternativa pacífica pero, a medida que las manifestaciones se fueron ampliando, los líderes comenzaron a temer "...que fuerzas extremas, deseosas de derrocar al régimen, estuviesen azuzando las manifestaciones". Para esto se basaban, precisamente, en las opiniones de Zhao Ziyang, que buscó moderar al partido. Para Fathers y Andrew, Zhao Ziyang era propenso al diálogo, pero el objetivo de él estaba en poder desplazar a Deng Xiaoping y proponía diferenciarse de él precisamente utilizando su visión moderadora y criticando el editorial del 26 de abril, que precisamente había sido inspirado por Deng. Evidentemente, a más de 15 años de la masacre de Tiananmen, todavía no se llegó a un consenso entre los estudiosos del tema, y probablemente, en un movimiento tan amplio, nunca se llegue a tener uno.

Con la huelga de hambre, los estudiantes tomaron mayor fuerza, y es aquí cuando sectores obreros se unen a ellos en forma definitiva, aunque sin liderar la protesta. Este éxito les daría confianza, lo que en definitiva los terminaría aplastando. Ya a esta altura los estudiantes estaban pidiendo no sólo una apertura democrática, sino que solicitaban la renuncia de la cúpula, un cambio de gobierno, sobre todo centrados en las figuras de Deng Xiaoping y de Li Peng. No se daban cuenta que esta radicalización terminaría en el alejamiento de quien era el único miembro del partido que aceptaba el diálogo: Zhao Ziyang. Efectivamente, el 19 de mayo Zhao Ziyang abandonaba Zonanghnai y recién ahí algunos estudiantes notaron que se quedaban sin su único aliado en el gobierno. Li Peng había mantenido una entrevista con Wang Dan y Werkaixi en las que les había amenazado, sin éxito, de las posibles consecuencias que pudieran causar. A esta altura de los hechos, la ley marcial era inminente.

Efectivamente, la ley marcial fue sancionada, aunque se ordenó a las tropas no disparar contra civiles inocentes. El gobierno había realizado amenazas desde los inicios de la protesta, aunque nunca pensó que éstas podían llegar a ser tan grandes. Siempre que se refirió al movimiento, lo hizo hablando de una manifestación pacífica pero con un grupo minoritario que buscaba violentar la protesta y provocar el derrocamiento del gobierno. Con el establecimiento de la ley marcial, muchos estudiantes decidieron abandonar la plaza, sobre todo los estudiantes de Pekín, pero un grupo muy numeroso de estudiantes del interior del país se opusieron. En esto coinciden tanto Andrew Nathan como Fathers e Higgins, pero nuevamente el que está en desacuerdo es Li Minqi. Para Nathan, "...los dirigentes estudiantiles, que tenían la plaza tomada, votaron a favor de declarar la victoria y retirarse, pero dieron marcha atrás a la decisión debido a fuertes presiones de sus nuevos reclutas, que votaron por continuar la huelga...". En opinión de Fathers e Higgins, fue Chai Ling la que representó la voz de los estudiantes del interior, para conducir la moción de quedarse en la plaza. Otro texto, no citado ahora hasta aquí y escrito por George Black y Robin Munro, describe por qué Chai Ling votó por quedarse en la plaza, pese a que en un principio estaba de acuerdo con desalojarla sin derramamiento de sangre.

En opinión de Li Minqi, fue la acción del pueblo la que detuvo al ejército al momento de declararse la ley marcial, y esto impulsó a la radicalización de los estudiantes, quienes tomaron la decisión de quedarse en la plaza. Fue más que nada una decisión de las masas, frente a la cual los líderes estudiantiles no pudieron oponerse. El ejército fue detenido en la ciudad de Pekín, no pudiendo llegar a la plaza. Andrew Fathers y Michael Higgins aceptan la hipótesis de que el ejército fue detenido por el pueblo (aunque no se refieren al "pueblo" sino a "decenas de miles de personas" o directamente, a "multitudes") pero no acuerdan con que la decisión de quedarse en la plaza fue gracias a la adhesión espontánea de la población, sino que, como ya fue dicho, hacen hincapié en los estudiantes del interior y en el accionar de Chai Ling. Por otro lado, critican abiertamente, por débil e inconsistente, la explicación que dio el gobierno chino, que atribuyó a que el ejército no compartía del todo las ideologías del PCC, sobre todo en los cuadros inferiores, y fue eso lo que provocó la derrota frente al pueblo. De ahí en más, la tarea del gobierno sería la de movilizar bases de gendarmes que estuvieran comprometidas con el partido y se opusieran a la protesta. Esto los haría dejar de titubear frente a los estudiantes y obreros que seguían en la plaza.

Las provocaciones simbólicas por parte de los estudiantes aumentaron. El 30 de mayo levantaron en la plaza la Diosa de la Libertad, una réplica china de la Estatua de la Libertad (sólo Fathers y Higgins la llaman "la Diosa de la democracia). Para el gobierno no fue más que una evidencia de que las protestas eran una "rebelión contrarrevolucionaria" y también la prueba de la influencia directa de Estados Unidos entre los estudiantes. Deng Xiaoping incluso, en una reunión partidaria el 2 de junio, directamente acusó a la CIA de infiltrar agentes en Tiananmen y en las Universidades, con la única intención de derrocar al PCC para subvertir el sistema socialista. En esta reunión la línea dura que proponía reprimir a los estudiantes se había desecho de los blandos y, sobre todo por instancias de Li Peng, ante el cuadro que presenta Deng Xiaoping, resuelve desalojar la plaza como respuesta a lo que, para ellos, es un ataque a la soberanía por parte de potencias extranjeras. Lo increíble de esta reunión es que en ningún momento los jerarcas del PCC niegan las violaciones a los derechos humanos, sino que las ven como respuesta a las violaciones que otros países también realizan o realizaron, sobre todo durante las Guerras del Opio.

Inmediatamente comenzaron tímidos ataques de las tropas hacia los civiles. Li Minqi no realiza comentarios sobre el accionar del ejército previo al 4 de junio, sí Fathers e Higgins, que dan una detalladísima explicación del primer ataque y los enfrentamientos que se dan en las calles de la capital. Por un lado, el gobierno intentaba disuadir a los estudiantes de continuar en la plaza, por otro lado, los estudiantes trataban de disuadir a los soldados de disparar contra civiles, y los instaban a unírseles. Sin embargo, con el correr de las horas, el ejército dejó de ser una mera amenaza o intimidación para empezar a ser un cuerpo de línea preparado para la guerra. Ya no se preocupaba ni siquiera por los modernos edificios que rodean a la plaza, sobre todo algunos en los que viven los jerarcas del partido, sino que estaba trazada la meta de que la plaza debía ser desalojada cuanto antes. De acuerdo a Fathers e Higgins, no resultó fácil a las tropas imponerse. Muchos soldados también fueron heridos por parte de la población, que se defendía con bombas molotov o incendiando colectivos o autos.

Particularmente, creo que es inútil detallar cómo se desató la represión, cuáles fueron los combates, quienes las víctimas y cuántas hubo. ¿Acaso el hecho de que hubiera habido 1.000 muertes es distinto a si hubiera habido 10.000? Por otro lado, la información oficial fue tan vedada y contradictoria que cualquier cálculo puede ser erróneo. ¿Acaso hay algo que justifique la represión? También creo que es inútil buscar si hubo muertes o no dentro de la plaza, este punto sólo puede resultar importante para el gobierno chino, por la fuerte simbología que tiene la plaza en el imaginario popular, a las víctimas no creo que les importe si murieron dentro de la plaza o en alguna de las avenidas colaterales.

Posterior al 4 de junio, en Pekín se restableció el orden, no así en el resto del país. De acuerdo a Andrew Nathan, "...hubo manifestaciones en 181 localidades, incluyendo todas las capitales de provincia, las principales ciudades y zonas económicas especiales. (...) Para el 8 de junio, la situación se había empezado a estabilizar en algunas ciudades..." Además, por parte del gobierno se arremetió contra una "cacería de brujas" con el fin de detener a los activistas del movimiento democrático, mientras que en las universidades el ambiente era de resistencia pacífica, silenciados por el terror. Con el correr del tiempo, la población se alejó de la política y la década de los noventa no tuvo el compromiso de década anterior. La realidad de China hoy nos la muestra todavía más lejana de aquel compromiso, lo mismo que la actualidad de los entonces activistas. En el 2008 Pekín fue escenario de los Juegos Olímpicos, muestra del amplio triunfo obtenido por Deng. El PCC consiguió sus objetivos.
Por Javier Jolly
Observatorio de Conflictos, Argentina
Observatorio de Conflictos, Argentina
Esa noche en la plaza:

Esa noche miles de estudiantes chinos fueron asesinados por las tropas del ejército comunista cuando reclamaban derechos individuales, libertad y acceso a la propiedad privada. Desde entonces la plaza fue clausurada y tan sólo inaugurada años después con un nuevo nombre y con el reloj del tiempo empezando desde cero.

El 3 de junio de 1989, soldados y vehículos blindados del Ejército de liberación-Popular llegaron a la plaza de Tiananmen de Pekín, donde los estudiantes se manifestaban a favor de la democracia desde hacía tres semanas. Antes del amanecer del día siguiente, los soldados ordenaron a los manifestantes que se dispersaran; luego, los tanques empezaron a avanzar, aplastando las carpas de los que permanecían en la plaza. Los estudiantes huyeron, sus lideres fueron arrestados o se escondieron y así finalizó la mayor revuelta antigubernamental desde la revolución. El sucesor de Mao Tsé Tung, Deng Xiaoping, había ganado.

Deng (que había renunciado a su puesto en 1987 pero que continuaba gobernando China entre bambalinas) había sido un reformista: defendió la descentralización económica, la incorporación de principios del libre mercado en el comunismo y los vínculos más estrechos con Occidente, pero la libertad política era otra cuestión.

Las protestas estudiantiles comenzaron en abril, ante la muerte del antiguo dirigente del Partido Comunista Hu Yaobang, a quien Deng obligó a dimitir por haberse mostrado demasiado blando con un alzamiento anterior. A medida que obreros, intelectuales y otras personas se agregaban a la manifestación, las demandas de reforma se fueron convirtiendo en exigencias mayores (entre ellas que Deng no gobernara). El gobierno acusó a los lideres estudiantiles de conspirar para «negar el liderazgo del Partido y del sistema socialista».

El 13 de mayo, algunos estudiantes iniciaron una huelga de hambre en la plaza de Tiananmen, donde Deng tenía previsto recibir a Mijail Gorbachov dos días después. Asimismo, pusieron una reproducción de la Estatua de la libertad: una provocación definitiva.

Los periodistas occidentales que iban a cubrir la visita del líder soviético, primer contacto oficial entre China y la Unión Soviética en 30 años, concentraron la atención mundial en la sentada. El 20 de mayo, después de que un millón de chinos acudiera a Pekín para apoyar a los estudiantes, el gobierno impuso la ley marcial y los manifestantes levantaron barricadas para bloquear a los tanques.

Luego, Deng ordenó al ejército que atacara cientos, quizás miles, fueron asesinados. Occidente respondió, durante poco tiempo, con sanciones, pero Deng se negó a hacer otra cosa que liberar a unos cuantos presos. No permitiría que en China ocurriera lo mismo que en la Unión Soviética






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El Presente
Todavía un asunto tabú en China
Las protestas de la Plaza de Tian'anmen son todavía un tabú político en China, y hablar de ello se considera inapropiado o arriesgado. La única opinión de los medios de comunicación se realiza desde el punto de vista del Partido Comunista: que fue una acción apropiada para asegurar la estabilidad. Cada año hay manifestaciones en Hong Kong contra la decisión del partido en 1989. La plaza de Tian'anmen se patrulla frecuentemente cada 4 de junio para impedir cualquier tipo de conmemoración.
Tras el cambio en el gobierno central de 2004, muchos miembros del Gobierno han mencionado los sucesos de Tian'anmen. En octubre de 2004, durante la visita del presidente Hu Jintao a Francia, reiteró que "el Gobierno emprendió una acción determinada para calmar la tormenta política en 1989, que permitió a China disfrutar un desarrollo estable". También insistió en que el punto de vista del Gobierno respecto al incidente no cambiaría.
En marzo de 2004, el Primer Ministro Wen Jiabao dijo en una conferencia de prensa que durante la década de 1990 se produjo una grave tormenta política en la República Popular China, a causa de la caída de la Unión Soviética y los cambios radicales en Europa del Este. Declaró que el Comité Central del Partido Comunista estableció con éxito una política de puertas abiertas y protegió el "transcurso del socialismo con características chinas".
En enero de 2006, un trato con Google confirmó que el asunto es todavía muy sensible para el gobierno chino, pues la web china de Google (Google.cn), aplica restricciones locales a las búsquedas de información sobre la masacre de Tian'anmen, así como con otros asuntos como el independentismo tibetano, la prohibición del grupo religioso Falun Gong, considerado una secta por el gobierno chino, o las relaciones con Taiwán.
Mantener el recuerdo
A pesar de los esfuerzos de los activistas para mantener viva la memoria de los sucedido hace 19 años, el silencio dentro de China está provocando que muchos de sus ciudadanos desconozcan la historia de su propio país. Un ejemplo de la escasa información que les llega es que la única mención indirecta del aniversario aparecida en los medios de comunicación es una noticia del sábado en el diario Youth Daily que elogiaba a la "heroica policía" china que mantuvo el orden y la seguridad en la plaza.
Sin embargo, muchos ciudadanos se niegan a permitir el olvido colectivo y una muestra de ello son las vigilias que han tenido lugar en Hong Kong, donde mas de 55.000 personas año a año, según los organizadores, recuerdan a todas las víctimas.















Fuentes:
Protestas de la Plaza de Tian'anmen de 1989 (Wikipedia)
La represión de Tiananmen
La protesta que fue masacre, Tiananmen, 1989
Imágenes de Google
Varios artículos de la web
Link de interés:
Decenas de chinos siguen presos por las protestas de Tiananmen 19 años después
Protestas de la Plaza de Tian'anmen de 1989 (Wikipedia)
La represión de Tiananmen
La protesta que fue masacre, Tiananmen, 1989
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Link de interés:
Decenas de chinos siguen presos por las protestas de Tiananmen 19 años después
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en domingo 8 de febrero de 2009
a las 02:17
bajo la etiqueta
China,
Tiananmen
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1 comentarios:
ESTA HISTORIA DE IGNORANCIA Y FALTA DE AMOR POR EL SEMEJANTE NO SE DEBE DE REPETIR JAMAS. EL PUEBLO EN CADA NACION NO DEBE PERMITIR LLEGAR AL PODER A IDEOLOGIAS EQUIVOCADAS SERAN ELLOS MISMOS QUIENES SUFRAN POR ESA EQUIVOCACION.
TIANANMEN ESTA EN NUESTROS RECUERDOS COMO UN SIMBOLO DE REBELDIA DE LOS JOVENES ANTE LA FALTA DE LIBERTAD Y DEMOCRACIA.MILES DE ELLOS MUERTOS VIDAS CORTADAS POR UN GOBIERNO QUE CREE SER EL POSEEDOR DE LA VERDAD.
SALUDOS
PABLO
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